OMG!

La gripe cochina...

Es decir, la Gripe Porcina... alguien me puede informar un poco sobre lo que se sabe de tal virus acá en Venezuela. He conocido de tres casos que se vieron acá en Carabobo, y supuestamente uno de ellos esta muerto.

¿Alguien? ¿Someone? Que opinan y eso, hablemos. Que esto es un tema largo e importante =I

tomado de www.semana.com

Gasolina a la candela
Una discusión entre Carlos Gaviria y Luis Carlos restrepo, vista desde venezuela, parece arrumacos de enamorados
Por Héctor Abad Faciolince
Fecha: 12/01/2007 -1335
En esa cosa amorfa que es el Movimiento Bolivariano hay desde empresarios corruptos que se aprovechan de las distorsiones de la economía venezolana y se vuelven millonarios de la noche a la mañana, hasta revolucionarios austeros y violentos que tienen el moralismo sanguinario de un Robespierre (el incorruptible) y no ven la hora de cerrar periódicos y canales de televisión, de expropiar empresas privadas y, si es necesario, de pasar por las armas a todos aquellos que se opongan a ese proyecto. El gobierno de Venezuela en este momento es un sancocho. Allí tienen cabida soñadores con ansias de justicia, que merecen respeto, pero también mafiosos que trafican con alimentos y hasta con personas para aprovecharse de la diferencia que hay entre el dólar oficial y el dólar al cambio negro.

Les explico con un ejemplo de qué manera uno de estos corruptos se gana medio millón de dólares al mes sin tener una empresa que produzca nada que se pueda coger con las manos. Simplemente hace lo siguiente: ofrece un viaje gratis de dos días a Aruba, a todo el que lo quiera hacer. Parece mentira, pero es verdad: el mafioso no cobra ni un centavo y paga el vuelo, más una noche de hotel con desayuno incluido. Lo único que deben hacer los viajeros es cederle su cupo anual de divisas (5.000 dólares) al cambio oficial, al que todo ciudadano tiene derecho.

El empresario hace vuelos chárter de 20 personas cada uno. Por cada vuelo puede sacar a un paraíso fiscal (banco off-shore) la suma de 100.000 dólares, que paga en Venezuela al cambio legal: 2.150 bolívares, es decir, 215 millones de bolívares. Esos dólares ya situados en un banco seguro los vende luego al cambio en negro ya sea a un capitalista que quiere sacar su dinero o a un funcionario bolivariano corrupto que quiere asegurar su futuro con una alcancía en el exterior. Los 100.000 dólares limpios afuera son pagados en Caracas 620 millones de bolívares. Ganancia bruta: 405 millones de bolívares. Menos: gastos de viaje, hotel, pasaportes y comida, 55 millones. Ganancia neta: 350 millones por viaje. El mafioso organiza como mínimo 10 viajes al mes, y así se pone unas entradas mensuales de medio millón de dólares.

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Otro dato: para sacar los pasaportes de esos turistas que nunca han viajado, hay peces gordos del gobierno bolivariano que ayudan poniendo funcionarios de pasaportes en la propia oficina del mafioso, y el trámite que ordinariamente puede durar meses, con este "empresario del turismo" dura unas pocas horas. Por cosas como la anterior, los gastos de los venezolanos por viajes al extranjero han pasado de 900 millones de dólares en el año 2006, a más de 3.500 millones este año.

Si el anterior es el ejemplo del bolivariano corrupto, pueden entrar a la página de aporrea.org para leer a los ideólogos del chavismo puro, duro y salvaje. Allí podrán encontrar artículos, por ejemplo, donde se dice que las Farc es un grupo bolivariano que lucha por la libertad de Colombia, que el acuerdo humanitario es en realidad un canje entre "prisioneros de guerra" (en eso quedan convertidos Íngrid, Clara Rojas y su hijo Emmanuel, en prisioneros de guerra, no en secuestrados), y la cosa llega hasta el extremo de declarar que, como Uribe es un fascista -y como según el mismo presidente Chávez los fascistas no son seres humanos-, lo único que se puede hacer con él es armarse en su contra y exterminar a la oligarquía colombiana. Pura incitación a la violencia. A este nivel de fanatismo ha llegado la retórica bolivariana.

Lo que se vive en Colombia cuando se enfrentan los partidarios del Polo y los defensores del gobierno de Uribe parecen caricias cuando uno lee los periódicos chavistas o antichavistas en Venezuela. Entre ellos es normal el insulto y se tratan de "imbéciles chavistas subnormales" y, "cerdos del Imperio", "zambo asqueroso" y "escuálido de mierda". Una discusión entre Carlos Gaviria y Luis Carlos Restrepo, vista desde Venezuela, parecen arrumacos entre un par de enamorados. Hasta las palabras incendiarias de Chávez y las furias con la cara brotada de Uribe, son poca cosa comparado con lo que se lee en las páginas semioficiales del régimen bolivariano.

Pues bien, en ese pantanero nos estábamos metiendo con la intermediación bondadosa y desinteresada del vecino de al lado. Para desgracia de las familias de los secuestrados, tengo que reconocer que hizo bien el gobierno en suspender algo que empezó mal y que quizá hubiera podido terminar con la liberación de unos pocos "prisioneros de guerra", pero que a cambio iba a ensuciar nuestro país (ya de por sí bastante sucio) con el peor enredo ideológico de este continente. No nos faltaría sino eso: meter en nuestro ya bien convulsionado país, también el movimiento bolivariano de al lado. Meter a Chávez aquí era como echarle gasolina a la candela que ya vivimos. Si sin entrar siquiera estamos en este lío del demonio, qué tal que lo hubieran dejado meterse del todo.
jefftweedy

Cachapa (self-devised recipe)

Gather these ingredients: 1 lb frozen yellow corn kernels (from Trader Joe's) (or equivalent amount cut from a cob); wheat flour; yellow corn meal; salt; brown sugar; milk; corn or canola oil.

Allow the corn to defrost. When it's completely unfrozen, place it in a blender and add just enough milk (maybe a quarter of a cup at first, adding a little more as needed) so that the corn will liquify. As the corn and milk are liquifying, add salt and brown sugar, tasting as you go, until the mixture has a strong raw cachapa taste -- i.e., it should be sweeter and saltier than cachapa normally tastes, and since the corn is raw it will have a raw taste, with a slightly bitter aftertaste. When you've achieved that taste, pour the liquified corn into a mixing bowl.

In a separate bowl, place 5 or 6 HEAPING soup spoons of flour and 4 HEAPING soup spoons of corn meal. Mix together thoroughly.

Fold the dry mixture into the wet mixture gently, like you would any pancake mixture (to keep the batter as light as possible; to prevent it from becoming sticky/gluey, like bread dough). Also fold in about 4 tablespoons of corn or canola oil. If the resulting batter is too thick to spread relatively easily on the surface of your frying pan or griddle, fold in a little more milk until it will spread relatively easily. Also, taste the batter to make sure it tastes like raw cachapa (it will still have the aftertaste). You may want to fold in a little more brown sugar and/or salt to get just the right taste.

Preheat a large frying pan or griddle as you would for cooking pancakes. I usually keep individual cachapas relatively small (maybe 5 or 6 inches diameter), because they're easier to flip (as you're cooking them) and eat and store. Cook the cachapas as you would pancakes.

These days I usually eat my cachapa with Havarti cheese I get at Trader Joe's.

El Matrimonio en Venezuela

tomado de: http://0x29.com.ve/blog/?p=10

“Si existe un acontecimiento en Venezuela que marca historia, ése es la celebración del MATRIMONIO: trajes, lentejuelas, escarchas, pestañas portizas, copetes, arroz, fotos, lágrimas, queso, flores, tequeños, “güisky”, merengue, centros de mesa y hasta el impelable “trencito”, son elementos que no pueden faltar en este tipo de celebraciones.
Tras la inevitable caravana de automóviles llegan los invitados al lugar del banquete. En esta parte del ritual siempre hay una señora que le da un coñazo al hijito, acompañado del clásico… “¡¡¡ Si sigues, nos vamos pal carajo YA !!!”, y uno que otro invitado barrigón que aprovecha la distracción de la gente ante la llegada de la novia para acomodarse las bolas y arreglarse la corbata. La novia luce con heroísmo ese artefacto de tortura medieval llamado “traje de novia”, el cual está diseñado para hacerla ver lo menos parecida posible a ella misma, de manera que el novio se pase toda la noche preguntándose… “¿Esta será de verdad Margot?”. De paso las mujeres que no saben que hacer porque los pajecitos(los niños que llevan los anillos y las asas) se distraen, no caminan, tumban los anillos, se van pa otro lado, o empiezan a llorar y al final alguien los tiene que llevar de la mano hasta el altar, las locas vestimentas de las damas de honor quienes terminan usando trajes ridiculos (esto es para no opacar a la novia por su puesto) con colores fosforescentes. Sin hablar del infaltable susurreo y los ecos de las risitas cuando el cura pregunta si hay alguien que se opone a la boda mirandose todos unos con otros.
sigue... por aquiCollapse )

(no subject)

my mom just told me that chavez is going to change the constitution like castro did.
and stay in power the rest of his life.
and the government is going to take control of the minors in the country.
and the people are going to let him because 60% of them are poor and ignorant and believe he will make things better.
but he won't.
he's going to take my little cousins and make them work in farms and continue his communist ruling.
and 2 years from now when i give up my venezuelan citizenship and become a naturalized american he will hate me too.
because i'll be american and i'll be the devil.
and i won't be able to see my poor family.
who live happily poor because they don't know that there is better out there.
and because sadly, better is just too out of their reach.


and i have a chem final tomorrow at 8am.
and i am high on no-doz and the cake ariana and vane baked me for my birthday.
and i still could not be more depressed.

La Vida Sigue

El Nacional Todo en Domingo - Domingo 03 de Diciembre de 2006

La Vida Sigue

Este domingo

Rafael Osío Cabrices osiocabrices@hotmail.com
www.rafaelosiocabrices.blogspot.com




Hoy me quiero reconciliar con este lugar. Con el sitio en donde nací y en donde he vivido siempre. Quiero hacerlo sin engañarme, que nunca el engaño es bueno; sin apagar la conciencia porque el sueño de la razón produce monstruos. Hoy quiero hacer cuenta de algunas cosas maravillosas que tiene el vivir aquí, pero evadiendo los lugares comunes, esas gastadas imágenes que ponen en la tele con el himno, y sobre todo la quimera nacionalista, esa idea de "patria" que fuerza un vínculo de tierra y sangre a beneficio de la fuerza y de la intolerancia frente al otro.

Hoy no me voy a quejar. Hoy suspendo la perspectiva del reportero a la caza de problemas y soluciones. Voy a apartar los ojos hipnotizados del candelero de los horrores para encontrar en el paisaje los prodigios que aún están con nosotros. Hoy voy a celebrar el estar en Venezuela.

Este domingo, quiero hablar del amanecer en la ciudad venezolana: de cómo ese cielo de profundo azul se va volviendo violeta y se llena de pájaros, de cómo pían las alarmas en las habitaciones y sale de éstas el llanto de los recién nacidos, el sisear de las grecas de café, el rumor de los noticieros. Cómo la sociedad se despierta y de las calles emerge la bulla de las busetas y de los carros, que es la bulla del trabajo, del esforzado madrugonazo de cada día, del echarle bolas. Cómo se levanta hacia el aire contaminado de la primera mañana el aroma de las empanadas con guasacaca que se quiebran ante la barra de una lunchería, y por las aceras se extienden las filas blancas y rojas de los chamos yendo a la escuela.

Este domingo quiero hablar de un crepúsculo en la playa, de la silueta oscura de una mujer bonita con el agua plateada por las rodillas como en una epifanía de Joyce, de los alcatraces volando en formación hacia los mangles mientras se cruzan con los murciélagos. De esa canción que uno tenía años sin escuchar y que de pronto desemboca en ese momento como un guiño del destino, con el oleaje y el ron añejo con naranja y la arena como dormida donde se asoma un cauteloso cangrejo y el saludo de Venus sobre la línea evanescente del mar, y el viento salado, y la luz de un carguero flotando en la sombra que se extiende sobre el mundo.

Este domingo no voy a anotar estadísticas ni a componer escabrosas profecías, sino a recordar el placer de una tarde libre, en la que pueda saborear un marrón cremoso con bastante café, revisar una librería querida durante un buen rato y luego ir con gente inteligente y cercana a disfrutar de una gran película, para luego comentarla con vino tinto mientras los sentidos aún guardan ese silencioso oxígeno de la fría y confortable oscuridad de una sala de cine, esa atmósfera protegida que de inmediato conecta con los recuerdos de la infancia, con E.T. y El retorno del Jedi,o con esas horas de los años universitarios en que hacía magia para administrar mi mesada y perderme en las vidas ajenas que se aplastaban en la pantalla. Este domingo voy a querer una gran fiesta, con whisky aguado y tequeños hirviendo, con música de la Billo’s, en la que los viejos bailen hasta la extenuación y las mujeres suelten los tacones, en los que los niños se queden dormidos sobre dos sillas y haya un chisme escandaloso, un momento de ridículo y una zona de amortiguación, al final, cuando sólo quedan los incondicionales y se calma la parranda y vienen los tragos al aire libre.

O mejor todavía: la gran comilona, el inmenso desayuno con la familia extendida en un fin de semana extraordinario, o la cena colectiva con los amigos en un apartamento donde apenas cabemos, en que despotricamos del trabajo pero hacemos nuevos proyectos, en que nos damos las novedades de los conocidos, aprobamos (o no) a la nueva pareja de alguien, nos mostramos discos y libros y fotos, mientras picamos tomates margariteños en la cocina, vaciamos varias botellas y nos retiramos cansados de reírnos y con la panza apenas menos repleta que el espíritu.

Hoy quiero hablar de las cosas que nos quedan, de las que no podemos perder. De las cosas que, este domingo, debemos salir a defender.
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